Reforma en Ensanche de Valencia

El proyecto consiste en la reforma integral de una vivienda del Ensanche valenciano del año 1926 que no había sufrido modificación alguna en sus casi 100 años de vida, por lo que se habían preservado los elementos característicos de la arquitectura de la época: baldosas hidráulicas originales, puertas de doble hoja, techos altos con molduras y rosetones, carpinterías con contraventanas opacas de madera… La reforma parte de la intención de ceder el protagonismo a estos elementos preexistentes de interés, conservándolos y restaurándolos, para conseguir que los nuevos espacios creados mantengan la esencia de la vivienda original.

La vivienda debe adecuarse a las necesidades de una pareja de creativos cuya profesión debía poder ejercerse también desde casa, con cuatro niños pequeños. La estructura organizativa de la vivienda original genera un piso largo y estrecho, pasante, con espacios muy amplios en sus extremos, y otros más compartimentados en el interior que vuelcan a patios interiores bastante amplios. El nuevo programa se adecúa a esta estructura original dejando a uno de los lados el espacio de los adultos, con orientación norte, que vuelca a la calle principal, y al otro lado el espacio de los niños, orientado a sur, hacia un gran patio interior más alegre y soleado. El pasillo articula ambos espacios y es en él donde se desarrolla el resto del programa: la biblioteca, los dormitorios y los baños. El salón de los adultos, comunicado además con el dormitorio principal, es a su vez espacio de trabajo. El salón de los niños, denominado office, contiene también la cocina, y es además comedor principal de la vivienda.

Los suelos hidráulicos existentes se encontraban en un estado poco homogéneo. Muchas piezas rotas impedían reutilizar la totalidad de las baldosas, por lo que se optó por aprovechar las que estaban en buen estado para crear “alfombras”  de color en las estancias húmedas y en los dos accesos a la vivienda, y combinarlas con parqué de madera de roble, dando una mayor calidez a la misma y continuidad al plano del suelo, evitando el exceso de fragmentación visual.